El espacio en la fotografía
Al componer una fotografía solemos optar por llenar el encuadre con aquel sujeto, objeto o acción que queremos “contar” en nuestra imagen, aunque pueda parecer una obviedad en ocasiones tendemos a alejarnos del motivo principal o a introducir en la composición elementos que distraen la atención de lo que debe ser el foco principal de atención.
Otra opción es dejar deliberadamente un espacio vacío alrededor, normalmente hacia un lado, del sujeto/objeto protagonista acentuando algún tipo de sensación de aislamiento, soledad, etc.
Una imagen está equilibrada cuando las fuerzas plásticas (pesos visuales) que hay en ella están neutralizadas entre sí. Podemos optar por distintos tipos de equilibrio, los dos más paradigmáticos son los siguientes:
Equilibrio estático
Está basado en la simetría, la repetición de elementos y estructuras, la armonía de elementos, las direcciones básicas del espacio, organización del espacio en unidades regulares o similares, etc. Transmite una sensación de estabilidad, quietud, etc.

Equilibrio dinámico
Se fundamenta en la compensación de pesos visuales, contrastes, líneas curvas y oblicuas, la jerarquización del espacio visual, la diversidad de elemento, etc. Transmite sensación de movimiento, más dinámica.














