Justicia poética

Aguarda este poema a ser escrito
desde el 12 de agosto del 1630.
Aquel día, una anciana
se arrodilló a los pies de la reina de Francia
rogándole piedad para uno de sus hijos,
condenado a la horca por maldecir al rey.
La reina respondió con gesto indiferente:
La ley debe cumplirse.
También yo iría a la horca si maldigo a mi esposo.
La anciana alzo la vista envuelta en lágrimas.
Usted podría hacerlo, mi señora,
pero mi hijo es mudo.
Dos guardianes hicieron que la anciana callara.
La reina dio la espalda y se alejó.
Del poeta extremeño José Manuel Díez, recomiendo la lectura de su blog siempre: Locura Ordinaria.
